Frutos secos
Snacks
Golosinas
Selección
Tiempo
30 minutos min
Raciones
7 personas
Dificultad
Media
Aunque los pistachos ya vengan tostados, se recomienda darles un golpe de calor en sartén u horno durante 5 minutos para potenciar el aroma. Déjalos enfriar y tritúralos finamente hasta obtener una pasta o una harina gruesa, según tu preferencia de textura en el helado. Consejo: si quieres una textura más cremosa, añade una cucharada de la nata al triturarlos.
En un cazo, calienta la leche y la nata a fuego medio. Añade la pasta de pistacho que acabas de preparar. Remueve con varillas hasta que se integre bien y la mezcla empiece a humear sin llegar a hervir. Apaga el fuego y deja infusionar 10 minutos.
Mientras la mezcla reposa, bate las yemas con el azúcar hasta que blanqueen y doblen su volumen. Vierte poco a poco la mezcla caliente de leche y pistachos sobre las yemas, sin dejar de batir para evitar que se cuajen.
Este paso es clave para lograr una textura sedosa y estable en el helado.
Devuelve toda la mezcla al cazo y cocina a fuego bajo, removiendo constantemente con una espátula de silicona. No debe hervir. Estará lista cuando la mezcla cubra el dorso de la cuchara (unos 82-84 °C si usas termómetro).
Cuela la crema para eliminar restos de pistacho grueso o posibles grumos. Deja enfriar a temperatura ambiente y luego guarda en la nevera mínimo 4 horas (idealmente toda la noche). Este paso mejora la textura final del helado.
Una vez tengas el helado listo, sírvelo en bolas generosas y decora por encima con el revuelto mediterráneo de frutos secos picados groseramente. Aportan un contraste crujiente que eleva aún más la experiencia.
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